Goal Setting, Happiness, Mind, Self Esteem

El secreto para crear una vida equilibrada

¿Con qué frecuencia te sientes como una abejita ocupada, corriendo de aquí para allá, tratando muy duro de complacer a los demás y de ganarse la vida? Me he estado sintiendo como una abejita ocupada toda mi vida. En la escuela estaba muy ocupado haciendo tareas, estudiando para los exámenes, tratando de entenderme a mí mismo y a mis compañeros y haciendo amigos. El novio ocasional también me mantenía ocupada, y también estaba muy ocupada tratando de no meterme en demasiados problemas. Cuando salí de la escuela, me ocupé de practicar con mi licencia de conducir, de encontrar un buen trabajo, de buscarme, de casarme con un buen esposo y de tratar de formar una familia feliz. En mis ocupaciones, a menudo pasaba por alto los placeres simples de la vida. Dejé de vivir en el “ahora”. Siempre estuve demasiado ocupado mirando hacia mi próxima gran meta.

El trabajo y el estudio habían tomado prioridad en mi vida. Trabajé y estudié cinco días a la semana; A veces seis o siete, y también trabajaba o estudiaba de noche. Mis hijos comenzaron a quejarse de que siempre estaba ocupado y de que nunca tuve tiempo para ellos. Sabía que tenían razón, pero no sabía cómo detener el giro de la rueda. Al igual que una pequeña abeja que sale a recolectar polen para nutrir a los jóvenes y hacer crecer la población de la colmena, pensé que mis ocupaciones me aseguraron poder satisfacer todas las necesidades de mi familia. Qué equivocada estaba. No pude satisfacer algunas de sus necesidades, pero tampoco pude suplir algunas de las mías.

Al escalar la montaña más alta de Bali, Indonesia, hace tres semanas, la Madre Naturaleza me dio algunas lecciones valiosas en equilibrio. No es el tipo de equilibrio necesario para permanecer de pie, sino el tipo necesario para convertirse en un recipiente sano y equilibrado para ser usado por Dios y para lograr un cambio positivo en este mundo. En las diez horas que me llevó subir y bajar la montaña, tuve tiempo para reflexionar sobre cómo en los últimos seis años, he estado tan ocupado alimentando a mi yo mental y un poco de mi yo espiritual y emocional, que He descuidado completamente mi yo físico. Luchando por esa montaña, tuve que pedir prestada la energía muy necesaria de mi yo mental y espiritual para sostener mi yo emocional y físico. Fue una experiencia muy agotadora que desde entonces ha producido cambios muy necesarios en mi vida. La perla de sabiduría que descubrí en esa ardua caminata por la montaña era que debía amar, respetar y alimentar a todos mis “yo”. El “yo” es tan importante como el otro.

Presta igual atención a tu yo mental, físico, emocional y espiritual.

Todos estos son necesarios si desea …

Conviértete en un recipiente equilibrado

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